Un panel solar no se apaga: pierde potencia gradualmente. Esa pérdida lenta y permanente se llama degradación y afecta a cualquier instalación fotovoltaica. Es una de las dudas más habituales antes de invertir en autoconsumo, porque condiciona la rentabilidad a largo plazo. Muchos propietarios de Alicante y la Costa Blanca se preguntan si sus placas seguirán siendo útiles dentro de veinte años. Los estudios de campo con miles de instalaciones reales permiten responder con datos y no con suposiciones.
Un panel de silicio pierde entre 0,5 y 0,9 % anual. Con las tasas medidas por el NREL, un panel bien instalado conserva entre el 91 y el 95 % de su potencia a los 10 años. A los 15 años suele mantenerse entre el 87 y el 92 %, y a los 25 años entre el 78 y el 88 %. Las garantías actuales suelen asegurar entre el 85 y el 90 % de la potencia a los 25 años, según la tecnología. Por eso, una instalación de calidad sigue produciendo energía útil mucho después de haberse amortizado.
Qué es la degradación de un panel solar y por qué ocurre
La degradación es una pérdida de potencia permanente. Se mide como el porcentaje de potencia que el panel pierde cada año respecto a su valor nominal. La potencia nominal es la que figura en la ficha técnica y se mide en condiciones estándar de laboratorio. Si un panel de 450 W pierde un 0,5 % anual, al año siguiente rendirá unos 448 W en esas mismas condiciones. No hay que confundirla con las pérdidas temporales por calor, suciedad o sombras, que desaparecen cuando cambian las condiciones.
Sol, calor y humedad son las causas principales. La radiación ultravioleta amarillea poco a poco los materiales de encapsulado que protegen las células. Los ciclos diarios de calentamiento y enfriamiento generan microfisuras y fatigan las soldaduras internas. La humedad que penetra con los años puede corroer los contactos metálicos del panel. Además, en los primeros días de exposición al sol se produce una caída inicial conocida como degradación inducida por la luz (LID).
El calor y la radiación envejecen el panel, no lo apagan
Qué dicen los estudios con instalaciones reales
Un laboratorio de EE. UU. analizó miles de mediciones reales. El NREL, hoy llamado National Laboratory of the Rockies, recopiló unas 11.000 mediciones de casi 200 estudios en 40 países. Su conclusión es que los paneles de silicio cristalino tienen una degradación mediana del 0,5-0,6 % anual. La media es algo más alta, del 0,8-0,9 %, porque algunos módulos defectuosos elevan el promedio. La mayoría de los paneles pierden potencia de forma lineal, es decir, a un ritmo constante año tras año.
En climas cálidos, la degradación es algo más rápida. Un estudio del mismo laboratorio publicado en 2022 analizó más de 1.700 instalaciones con 7,2 GW de potencia total. La pérdida media del sistema completo fue del 0,75 % anual, y variaba según la temperatura de la zona. En climas frescos se midió un 0,48 % anual, mientras que en climas cálidos llegó al 0,88 %. Este dato importa en la Comunidad Valenciana, donde los veranos calurosos someten a los paneles a temperaturas elevadas durante meses.
El calor mediterráneo acelera ligeramente la pérdida de potencia
Rendimiento esperado a los 10, 15 y 25 años
A los 10 años, un panel conserva más del 90 %. Con la degradación mediana del 0,5 % anual, un panel mantendría alrededor del 95 % de su potencia inicial. Con la tasa medida en climas cálidos, del 0,88 %, el valor bajaría hasta cerca del 91 %. En la práctica, una instalación de 5 kWp se comportaría como una de entre 4,55 y 4,75 kWp. Si el sistema está bien dimensionado, esa diferencia suele notarse poco en la factura.
A los 15 años, la pérdida sigue siendo moderada. Con la tasa mediana, el panel produciría en torno al 92,5 % de su potencia original. En un escenario de clima cálido, el rendimiento rondaría el 87 %. Para entonces, muchas instalaciones domésticas ya se han amortizado, así que esa producción se traduce en ahorro neto. A esta edad es más habitual tener que sustituir el inversor que tener problemas con los propios paneles.
Quince años después, el panel sigue produciendo ahorro real
A los 25 años, el panel sigue produciendo energía útil. Con una degradación del 0,5 % anual, conservaría aproximadamente el 87,5 % de su potencia nominal. Si la degradación fuera del 0,88 %, la típica de climas cálidos, se quedaría cerca del 78 %. Estas cifras son estimaciones lineales orientativas, y cada modelo puede comportarse de forma distinta. Un panel no deja de funcionar al cumplir 25 años, aunque su producción será algo menor.
Garantías, tecnología y mantenimiento: cómo reducir la degradación
La garantía de rendimiento marca la pérdida máxima asegurada. Los fabricantes ofrecen una garantía de potencia, distinta de la garantía de producto, que cubre los defectos de fabricación. En muchos paneles de tipo PERC, la garantía asegura cerca del 98 % el primer año y alrededor del 85 % a los 25 años. Los paneles de tipo N con tecnología TOPCon suelen garantizar pérdidas menores, en torno al 1 % el primer año y 0,4 % anual después. Algunos fabricantes aseguran así cerca del 87 % de potencia a los 30 años, por lo que conviene revisar la ficha antes de elegir.
Una buena instalación y el mantenimiento frenan la degradación. Una estructura que permita ventilar la parte trasera del panel reduce su temperatura de trabajo. También es importante evitar sombras parciales, que pueden generar puntos calientes y dañar las células. En zonas costeras como la Costa Blanca, la salinidad y el polvo aconsejan revisar el estado de los paneles con regularidad. Una inspección periódica permite detectar a tiempo microfisuras, conexiones deterioradas o caídas de producción anómalas.
Ventilación y ausencia de sombras alargan la vida del panel
Conclusión
La degradación de un panel solar es lenta y predecible. Los estudios con instalaciones reales sitúan la pérdida típica entre el 0,5 y el 0,9 % anual. A los 25 años, un panel de calidad suele conservar entre el 78 y el 88 % de su potencia inicial. En la Comunidad Valenciana conviene elegir módulos con buena garantía de rendimiento, porque el calor acelera algo ese desgaste. Un panel bien elegido e instalado no caduca: simplemente produce un poco menos cada año.