El autoconsumo compartido permite repartir una misma instalación. Varios vecinos o empresas se benefician de los mismos paneles solares. La gran duda suele ser cómo se divide esa energía. El reparto se decide con un coeficiente acordado entre todos. Entenderlo ayuda a repartir el ahorro de forma justa.
El reparto se define con un coeficiente por participante. Ese coeficiente indica qué parte de la generación recibe cada uno. Puede ser fijo todo el año o variar hora a hora. Los participantes deben estar a menos de 5 kilómetros de la instalación. Un acuerdo firmado por todos fija los porcentajes ante la distribuidora.
Qué es el autoconsumo compartido
El autoconsumo compartido conecta a varios consumidores. Una única instalación solar abastece a varias viviendas o negocios. Es habitual en comunidades de vecinos con placas en el tejado. También lo usan polígonos, oficinas o grupos de casas cercanas. Cada participante mantiene su propio contrato y su contador.
La cercanía a la instalación es un requisito. Los consumidores deben situarse a menos de 5 kilómetros de los paneles. Ese límite se amplió en 2026, antes eran solo 2 kilómetros. El cambio permite compartir energía entre edificios más alejados. Así más personas pueden unirse a un mismo proyecto solar.
Qué es el coeficiente de reparto
El coeficiente de reparto divide la energía generada. Es el porcentaje de producción que corresponde a cada participante. Por ejemplo, un vecino puede recibir el 20 % del total. La suma de todos los coeficientes debe dar el 100 %. Ese porcentaje se aplica hora a hora sobre lo producido.
El reparto nace de un acuerdo entre todos. Los participantes firman un documento con los porcentajes pactados. Ese acuerdo se comunica a la empresa distribuidora de la zona. La distribuidora aplica los coeficientes al calcular cada factura. Sin ese acuerdo, no puede repartirse la energía compartida.
Coeficientes fijos y dinámicos
Existen dos formas de repartir la energía. El coeficiente fijo asigna el mismo porcentaje todas las horas. Es sencillo de gestionar y fácil de entender. Funciona bien cuando los consumos son parecidos entre participantes. Su límite es que no se adapta a los cambios de consumo.
El coeficiente dinámico varía a lo largo del día. Reparte más energía a quien más consume en cada hora. La normativa permite modificarlo varias veces al año, según la Orden TED/1247/2021. Aprovecha mejor la producción y reduce los excedentes vertidos. A cambio, exige una gestión y una medición más avanzadas.
Qué ocurre con la energía sobrante
No siempre se consume toda la energía asignada. Si un participante genera más de lo que gasta, sobra energía. Esa parte se vierte a la red como excedente. La comercializadora la compensa en la factura de cada uno. Por eso un buen reparto reduce la energía desaprovechada.
La normativa de 2026 facilita estos proyectos. El Real Decreto-ley 7/2026 amplió la distancia a 5 kilómetros. También rebajó la mayoría necesaria en las comunidades de vecinos. Ahora basta un tercio de los propietarios para aprobar la instalación. Estos cambios abren el autoconsumo compartido a más edificios.
En 2026 basta un tercio de la comunidad
Conclusión
El reparto justo es la clave del autoconsumo compartido. Un coeficiente asigna a cada participante su parte de la energía. Puede ser fijo o dinámico, según el perfil de consumo. La normativa de 2026 amplía distancias y simplifica los acuerdos. Con un buen diseño, el ahorro se reparte de forma equilibrada.