Elegir la batería no es cuestión de tamaño. Muchos propietarios compran más capacidad de la que van a usar. Otros se quedan cortos y siguen tirando de la red por la noche. El tamaño correcto depende de tu consumo, no del vecino. Calcularlo bien evita gastar de más en almacenamiento.
La mayoría de hogares necesita entre 5 y 10 kWh. La regla básica iguala la capacidad a tu consumo nocturno medio. Si gastas 8 kWh por la noche, una batería de 9 a 10 kWh encaja. Con consumos de 4 a 5 kWh, basta una de 5 o 6 kWh. Conviene dejar un margen y pensar en el consumo futuro.
Por qué la batería se dimensiona según tu consumo
La batería guarda energía para las horas sin sol. Durante el día, los paneles cubren el consumo directo de la casa. Por la noche, esa producción desaparece y entra la batería. Por eso importa cuánta electricidad usas cuando no hay sol. Ese consumo nocturno marca la capacidad que necesitas.
Cada hogar tiene un perfil de consumo distinto. Una familia que cena tarde y usa el aire de noche gasta más. Una pareja que trabaja fuera consume casi todo de día. La primera necesita más batería que la segunda. Por eso el cálculo parte siempre de tus hábitos reales.
Cómo calcular los kWh que necesitas
El punto de partida es tu consumo nocturno. Revisa la factura o el contador para estimar cuánto gastas de noche. Una regla sencilla iguala la batería a ese consumo nocturno medio. Otra más prudente multiplica el consumo diario por 1,5. Ambas dan una orientación útil antes del estudio técnico.
El tipo de batería también influye en el cálculo. Las baterías de litio no se descargan al 100 % por seguridad. Suelen aprovechar en torno al 80 o 90 % de su capacidad. Por eso conviene añadir un margen del 20 % al resultado. Así la batería no trabaja siempre al límite y dura más.
Tamaños habituales según el hogar
La mayoría de viviendas encaja en un rango claro. Los hogares unifamiliares suelen moverse entre 5 y 10 kWh. Un consumo nocturno de 4 a 5 kWh pide una batería de 5 o 6 kWh. Un gasto de 8 kWh por la noche encaja con 9 o 10 kWh. Superar esa horquilla rara vez compensa en una casa media.
Pasarse de capacidad encarece la instalación sin recompensa. Una batería muy grande apenas se llena en invierno. Ese exceso alarga la amortización en lugar de acortarla. Quedarse corto obliga a comprar energía de la red de noche. El equilibrio está en cubrir el consumo habitual, no el máximo.
Factores que cambian tu cálculo
El consumo futuro puede cambiar tus necesidades. Un coche eléctrico añade una demanda importante por la noche. En ese caso conviene sumar entre un 20 y un 30 % de capacidad. Una bomba de calor o un termo eléctrico suman un 10 a 15 %. Anticipar esos equipos evita quedarse corto en pocos años.
El estudio técnico afina todas estas estimaciones. Un instalador analiza tu curva de consumo hora a hora. También valora la producción de tus paneles en cada estación. Con esos datos ajusta la capacidad al caso concreto. En Mutxamel y la Costa Blanca, el sol abundante ayuda al cálculo.
El estudio técnico ajusta la batería a tu curva
Conclusión
El tamaño de la batería nace de tu consumo. La mayoría de hogares se cubre con 5 a 10 kWh. El consumo nocturno y un pequeño margen guían la elección. Un coche eléctrico o la aerotermia elevan esa cifra. Antes de comprar, pide un estudio con tus datos reales.