El otoño es el mejor momento para revisar la aerotermia. Durante el verano, muchos equipos funcionan solo para agua caliente o refrigeración, y la calefacción pasa meses parada. Cuando llega el primer día frío, cualquier fallo pendiente aparece justo cuando más se necesita el sistema. En Alicante y la Costa Blanca los inviernos son suaves, pero las noches de enero pueden ser frías y húmedas. Por eso conviene anticiparse y comprobar el equipo antes de que suba la demanda de calefacción.
Preparar la aerotermia combina tareas sencillas y revisión profesional. El usuario puede limpiar la unidad exterior, despejar su entorno y comprobar la presión del circuito de agua. El técnico debe revisar el refrigerante, los filtros, el vaso de expansión, las conexiones eléctricas y la configuración del equipo. Ajustar bien la curva de calefacción ayuda a que la bomba de calor trabaje con mayor eficiencia y menor consumo. Hacerlo en octubre o noviembre evita esperas y averías en plena temporada de frío.
Por qué la aerotermia necesita una revisión antes del invierno
La bomba de calor trabaja más cuando baja la temperatura. La aerotermia extrae energía del aire exterior y la transfiere al agua de la calefacción o del depósito de agua caliente. Cuanto más frío hace fuera, más esfuerzo necesita el compresor para alcanzar la temperatura deseada. La eficiencia del equipo se expresa con el COP, que indica cuánta energía térmica produce por cada unidad de electricidad consumida. Un equipo con filtros sucios, poca presión o mala configuración pierde rendimiento justo en los meses de mayor uso.
El mantenimiento también es una obligación normativa. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) exige mantener las instalaciones según las instrucciones del fabricante. Además, el reglamento europeo de gases fluorados exige controles de fugas en equipos que superan cierta carga de refrigerante. En la práctica, el manual de cada equipo indica la frecuencia recomendada para cada revisión. Llevar un registro de las intervenciones también facilita gestionar la garantía si surge una avería.
Mantener el equipo también es cumplir la normativa
Tareas que puedes hacer tú antes de encender la calefacción
La unidad exterior debe estar limpia y bien ventilada. Hojas, polvo, bolsas o restos de poda pueden obstruir la batería, que es el intercambiador por donde circula el aire. Basta con retirar la suciedad visible con un cepillo suave, sin agua a presión ni productos agresivos. También conviene dejar libre el espacio alrededor del equipo, respetando las distancias que indica el fabricante. Antes de cualquier limpieza, el equipo debe estar apagado y desconectado de la corriente.
Comprueba la presión del circuito y el desagüe. El manómetro de la instalación muestra la presión del agua de calefacción, que suele situarse entre 1 y 2 bar en frío. Si el valor está por debajo del indicado por el fabricante, puede ser necesario rellenar el circuito o buscar una fuga. En invierno, la unidad exterior realiza desescarches, un proceso automático que funde la escarcha acumulada en la batería. Por eso su desagüe debe estar libre, para que el agua no se acumule ni llegue a congelarse.
Presión correcta y desagüe libre: dos controles imprescindibles
Qué debe revisar un técnico en la puesta a punto
La revisión profesional cubre lo que no se ve. El técnico comprueba el estado del circuito frigorífico y descarta posibles fugas de refrigerante. También limpia los filtros de agua y el separador de lodos, elementos que retienen partículas y protegen el intercambiador. Otro punto clave es la precarga del vaso de expansión, el depósito que absorbe los cambios de volumen del agua al calentarse. Si ese vaso pierde presión, la instalación puede sufrir subidas bruscas y disparos de la válvula de seguridad.
La parte eléctrica y el control también requieren atención. El técnico revisa conexiones, protecciones y sondas de temperatura, porque una lectura errónea altera todo el funcionamiento. En equipos monobloc, parte del circuito de agua queda en el exterior y puede congelarse en noches de helada. Por eso se comprueba la protección antihielo, ya sea con glicol anticongelante o con funciones automáticas del equipo. Por último, conviene actualizar el software del controlador si el fabricante ha publicado mejoras.
Sondas y antihielo protegen el equipo en noches frías
Cómo ajustar la aerotermia para consumir menos en invierno
La curva de calefacción define cuánto calienta el equipo. Esta curva, también llamada curva climática, ajusta la temperatura del agua según la temperatura exterior. Cuanto más baja es la temperatura del agua que sale hacia la calefacción, mayor suele ser la eficiencia del equipo. Por eso el suelo radiante, que trabaja con agua a unos 30-35 °C, se combina muy bien con la aerotermia. Con radiadores convencionales hacen falta temperaturas más altas, y el ajuste debe hacerse con más cuidado para no perder confort.
Una programación estable evita consumos innecesarios. La aerotermia funciona mejor manteniendo temperaturas moderadas que recuperando grandes saltos térmicos en poco tiempo. El IDAE recomienda mantener la vivienda entre 19 y 21 °C durante el día en invierno. El ciclo antilegionela, que calienta periódicamente el depósito para prevenir bacterias, debe programarse según fabricante y normativa sanitaria. Si tienes placas solares, programar el agua caliente en las horas centrales aprovecha mejor tu propia producción.
Temperaturas estables, menos consumo y más confort
Conclusión
Preparar la aerotermia en otoño es una decisión práctica. La limpieza de la unidad exterior y el control de la presión son tareas sencillas que cualquier usuario puede hacer. La revisión técnica detecta fugas, filtros obstruidos o fallos eléctricos antes de que provoquen una avería. Un buen ajuste de la curva y de la programación reduce el consumo sin renunciar al confort. En la Comunidad Valenciana, con inviernos suaves, una aerotermia bien preparada convierte el clima en un aliado.